viernes, 31 de mayo de 2013

Ventrílocuo Del Capital.



Espero no se sienta incomodo. Usted, dueño de aquélla garra que somete al ser, siendo capaz de tomarlo, como inferior, haciendo abuso inescrupuloso, sometiendo, esturgando, a quien imposibilitado de los privilegios merecidos, por tan solo haber nacido.

Hasta la última gota de sudor, roba incansablemente, como un títere que planta, sus débiles pies, sobre el suelo de un teatro, construido para su sublimación, creado por un motivo, con inmensas razones, que día a día con actitud de avalancha, devora todo lo puro, abriéndole la puerta al conformismo y corrompiendo cada ínfima molécula, que forja al humano, para desviar la mirada y fijar atenciones innecesarias, que solo opaca el sentido vital.


miércoles, 22 de mayo de 2013

Pequeño fragmento de un recuerdo prematuro.



Claro está que no tengo problemas, para recordar, aquel dolor, aquella penitencia, que sobrepasa mi vida actual, solo tengo tres años, pero puedo recordar la violación que sufrí, a los 17 y a veces cuando trago, siento las manos ahorcando mi cuello, estrangulando mis suspiros, sofocando mis lagrimas, hasta que él se da cuenta que yo no respiro mas, poco se arrepentía. Eso se deduce al ver su mirada y horrorizarme observando la sonrisa bélica que acompañaba toda su actitud criminal.

 (Las personas suelen recordar sus vidas pasadas y aun mas cuando estas sufrieron)

domingo, 19 de mayo de 2013

P.O




La carne fue arrancada
la cultura devorada
las costumbres enterradas
las miradas quemadas
la inocencia violada
las tierras usurpadas
las especias una excusa
los metales la justificación
los hechos y el dolor llevan el cruel nombre del colonizador



sábado, 18 de mayo de 2013

Temor.

Abri la puerta y encontrarme con su hedor, su pulcro pero nauseabundo olor.
La horrible rutina de pensar si estará, o no al tomar el picaporte
  El profundo miedo, que comienza a dos cuadras de mi casa. Mi paso se vuelve lento, a medida que me introduzco más y más en los pensamientos,  que dejan de lado todo aquello, que considere rozar lo atractivo.
Es como si el temor hiciera que el suelo se volviera pantanoso y mis piernas se cansen cada vez más, las plantas de mis pies arden, la puerta, la horrible puerta, color marrón, un marrón ya opaco gracias al tiempo. Lapso que no tuvo piedad, ciclo que solo piensa en si mismo, jamás tuvo la consideración, ni la amabilidad de soplar menos en invierno.
Pero llegado el momento, siempre pienso lo mismo. Abro la puerta y ahí está, sin hacer un paso atrás, ese horrible espejo que muestra lo que en verdad soy.


La Saudade

Es aquella puntada
que duele en silencio.
Es el degarro que grita
Angustia, nostalgia.
Como un pecado

Una vez ya encontrada
es irreversible. No sentirse
en la deriva, en la soledad.
 un trueque entre entes
perder y ganar

Vivir, morir, renacer
contrato... pacto que aceptan,
ya que el sello es estigma en sus ojos.
Desde el primer encuentro.


Tercera Edad

El congelado sobre todo se paseaba por el helado paisaje, la lluvia, la neblina, entre profundas aglomeraciones de colores grises y opacos.
Urbano paisaje de un tres de julio. La tarde era más fría y tétrica que de costumbre, al menos para esa fecha. Al cruzar la calle el único dueño del gabán más elegante quedo plasmado al mirar un anciano sentado tímidamente sobre un banco, un melancólico asiento que soporta el peso de aquel cuerpo ya marginado, una mirada que denota profunda espera, aquella que se hace cada vez,(plus grande et plus vaste solitaire) No se escuchan pero están, ahí sentados en lo gris, en las sombras, sin calor, sin abrigos para el alma, para la esencia que es casi tan pura como la de un bebe recién nacido, el vestigio de diferencia se encuentra en la erosión que con el tiempo sufre la constancia de la vida, ese desgaste constante que ocasiona el dolor, la felicidad. El inmenso grupo de sentimientos que se experimentan con el transcurrir de los días de las horas y del tan nombrado tiempo.
El hombre de tan curioso abrigo se le acerco, sin dejar de invocarlo con la mirada y con cierta sutileza dijo – Disculpe buen hombre, ¿me regalaría el placer de contarme lo que tiene para decir?
El viejo con la mirada moribunda asintió con la cabeza, dejando caer en sus piernas las palmas que rodeaban sus mejillas, sacándose así la tan pesada mochila que con los minutos se llena.


El Letargo

¿Qué recuerdas? Esas palabras se enredaban en mi mente, mientras intentaba abrir los ojos, para poder divisar, a la silueta que me estaba hablando. Es la voz que me arrastra de ese sueño, que tanto me hace transpirar. Cuando logro despertarme por completo. Le respondo
-Es difícil contestar esa pregunta, porque lo último que recuerdo es estar corriendo, jugando a encestar una pelota de trapo en un aro, todos lo que se encuentran allí están vestidos con una vestimenta particular que los diferencia.
Sin previo aviso, un golpe que hace que todo se vuelva confuso y borroso, supongo que me debo haber tropezado. ¿ahora me gustaría saber donde me encuentro? La silueta contesta cortante y fría.
-Estas en un lugar donde te van a cuidar muy bien.
Alcance a orí la última palabra, mientras abandonaba la habitación. Con la conversación (larga y fluida) me atrapa el cansancio, e inconscientemente decido dormirme.
Me encuentro corriendo desaforada mente, mirando como encestan las pelotas de trapo en unos aros , ahora rodeados de fuego, todavía no comprendo porque corro, aunque por inercia lo hago, me es muy extraño todo, desde los sentidos tan penetrantes, hasta las gotas de sudor que rosan mi frente, la temperatura de la menudencia líquida que se siente a medida, que se desliza por mi rostro, al parecer estoy por despertar, no se entienden mucho. Las imágenes se deforman, las pelotas son o parecen ser cráneos. La voz. – toma un vaso de agua estas agitado, me sorprendió que no tuviera mucho gusto (mas allá de la insipidez del agua) aunque supongo que debe ser por el dolor, que no siento su liquido rozar mi lengua.
Me ofrece unos circulitos blancos, el. Los llama medicina, no comprendo muy bien, pero me sugiere ingerirlos, confiando en él los tomo.
Comienza la mezcla de imágenes, ese letargo que no me deja estar tranquilo, con mis ojos confirmo, que esas pelotas son cráneos y comienzo a comprender porque estoy corriendo, creo que intentó salvar mi cabeza, aunque ya es tarde para hacerlo, esas personas de vestimentas particulares, me han cazado, no soy yo el único hay alguien más. Lo observó bien, noto un gran parecido, con el hombre de los circulitos blancos, mis sueños se diluye como mis sentidos, olores, sonidos, colores, comienzan a deformarse y dejan de existir.
El hombre de los circulitos, aparece con una mirada un tanto extraña, se dirige a hacia mi diciéndome, ahora voy a limpiar las heridas, desde ese momento y hasta que termino de limpiarlas no acoto palabra alguna, en el instante que se fue comenzó mi lucha por no conciliar el sueño, haciendo de esa batalla una pelea imposible de ganar, cuando logro obtener el sentido de la vista, lo primero que veo es la cabeza del hombre de los circulitos, rodando por mis pies, seguido de un golpe seco en la nuca y nada.